Los medios son un negocio
empresarial necesitado de capital, materia prima, mano de obra, red de
comercialización y consumidores que se rige por lo mismo patrones de
rentabilidad económica que el resto de las industrias.
Es el beneficio el que
prima por encima de todo. Los principales ingresos se deben a las cuotas
publicitarias, mayor cuanto mayor es la audiencia de la franja horaria
correspondiente. Por tanto,
el consumo de la televisión
y las cuotas de audiencia de las cadenas son traducidos como ingresos
publicitarios. Las programaciones se encuentran supeditadas al éxito del
programa, por tanto a mayor éxito del programa mayor serán los ingresos de la
cadena. En cuanto un programa no tiene la cuota de audiencia que se espera de
él rápidamente es eliminado. Los programas no van a ser elegidos por el
beneficio social y cultural que transmita a las audiencias sino por los
ingresos finales que obtenga la cadena por su emisión aún a costa de que estos
no transfieran valores muy éticos socialmente.
Esto con lleva que
encontremos en muchas cadenas de televisión, programas de muy baja calidad. Es
lo que se denomina programación basura. Es el caso de Telecinco y su programas
de Salvame en sus
diferentes versiones, Mujeres, Hombre y viceversa o Gran Hermano entre otros.
En este post trataremos de analizar Gran Hermano.
En mi opinión ambas partes tienen la culpa, los medios deberían emitir
programas que fomenten otro tipo de valores, pero en este caso estamos hablando
de una cadena privada donde lo único que importa es hacer caja. Evidentemente
los espectadores somos culpables también pues si nadie lo viera dejarían de
emitirlo.
¿Puedo
hacer yo algo para evitar que se emitan este tipo de programas?
Dejar de
verlos sería la mejor opción, a su vez deberíamos educar a los niños en valores para que no se enganchen a este tipo de programación.
En el siguiente vídeo se pone a prueba la cultura general de los
concursantes poniéndoles en evidencia: